Obsesión vs. Razón: El costo político de no admitir un error. El caso Adorni
Moscú, 1812. Napoleón ocupa la antigua ciudad imperial esperando que el zar Alejandro I de Rusia se vea obligado a pedir la paz. Sin embargo, los rusos optan por abandonar y quemar buena parte de la urbe, aplicando la estrategia de tierra quemada. Obsesionado con lograr la capitulación, Napoleón permanece más de un mes aguardando unas negociaciones con el zar que jamás se concretaron. Esa obsesión en conservar la plaza conquistada le hizo perder un tiempo precioso antes de la llegada del crudo invierno. Cuando finalmente ordena la retirada, el frío extremo ya se ha adueñado del clima, las líneas de suministro colapsan y la Grande Armée es devastada. Entre bajas, deserciones y capturas, Napoleón pierde más de 500.000 hombres en toda la campaña rusa. Gettysburg, 1863. El general confederado Robert E. Lee está convencido de que puede romper el centro de las líneas de la Unión. A pesar de que sus subordinados —especialmente el general James Longstreet— le aconsejan flanquear la posición o...