¡Callate!, sos un facho.
En la Argentina de los últimos años, casi ningún debate con los colectivos populistas, nacionalistas e izquierdistas logra escapar del insulto que se ha convertido en su recurso preferido cuando se quedan sin argumentos o los datos les resultan adversos: «¡Callate! Sos un facho» . La expresión es un oxímoron —pues combina en una misma frase dos intenciones contradictorias— y quien la emplea pretende, en realidad, disciplinar a su interlocutor exigiéndole silencio. Una actitud que, por sí sola, resulta claramente fascista. Se trata, además, de una clásica falacia ad hominem (del latín, “contra el hombre”): en lugar de refutar las ideas, se ataca a la persona por sus convicciones, su pertenencia ideológica o cualquier otro rasgo personal, sin aportar nada al debate de fondo. Origen del insulto «Facho» es un apócope de fascista , término que deriva del italiano fascio (haz de varas), símbolo de autoridad y poder senatorial en la antigua Roma. A partir de la segunda década del siglo XX, ...