Islas Malvinas, más allá de los discursos y las banderas temáticas.


El sábado 2 de abril de 2022 publiqué en mi blog un artículo titulado "Recuperar nuestras Islas Malvinas", en el que sostenía que la recuperación de las islas requería, como condición previa, reconstruir el poder militar argentino, por entonces profundamente debilitado y con un marcado grado de obsolescencia. El objetivo era mejorar el balance estratégico entre las capacidades militares argentinas y británicas en el Atlántico Sur.

No proponía recuperar las islas por la fuerza. Por el contrario, la idea consistía en incrementar el costo de su defensa para el Reino Unido hasta un punto en el que, en algún momento del futuro, el gobierno británico concluyera que mantener el statu quo resultaba crecientemente gravoso para sus intereses económicos y estratégicos.

Para justificar la continuidad de la ocupación, el Reino Unido sostiene que debe respetarse el principio de autodeterminación de los pueblos. En 2013, los habitantes de las islas manifestaron su voluntad de conservar el estatus de territorio británico de ultramar. Sin embargo, este argumento ha sido ampliamente cuestionado debido a que se trata de una población implantada y no originaria del archipiélago.

No obstante, tengo serias dudas de que esa sea la verdadera razón que explica la persistencia británica en las islas. A mi juicio, los intereses determinantes son otros. En primer lugar, la importancia estratégica y militar de la base instalada en las Malvinas, que permite ejercer control sobre las rutas marítimas del Atlántico Sur y respaldar las pretensiones británicas en la Antártida. A ello se suman los importantes recursos económicos de la región, especialmente la explotación pesquera y las potenciales reservas de petróleo y gas offshore.

La situación de las Fuerzas Armadas británicas

Desde 2022, el persistente déficit fiscal del Reino Unido ha deteriorado progresivamente la situación de sus Fuerzas Armadas. Un gasto en Defensa situado entre el 2,3 % y el 2,5 % del PBI resulta insuficiente para sostener los programas de reequipamiento y los niveles de preparación requeridos.

A ello debe agregarse un desafío estratégico que hasta hace pocos años no existía: la invasión rusa de Ucrania y las consecuencias que este conflicto representa para la seguridad del Reino Unido y de Europa en su conjunto.

La Royal Navy, pieza esencial para garantizar el control británico sobre las Islas Malvinas, ha experimentado una significativa reducción de su tamaño y enfrenta crecientes problemas de mantenimiento y disponibilidad operativa. La fuerza de submarinos, tanto los de ataque como los portadores de misiles balísticos, tampoco ha escapado a estas limitaciones presupuestarias. Más aún, la necesidad de sostener una fuerza de disuasión nuclear permanente absorbe una porción importante y prácticamente ineludible del presupuesto de Defensa, reduciendo los recursos disponibles para la flota de superficie y otras capacidades militares.

En este contexto, si la Argentina lograra reconstruir de manera sostenida sus Fuerzas Armadas —en particular la Armada y las capacidades de defensa aérea necesarias para ejercer un control efectivo del espacio aeromarítimo del Atlántico Sur— mientras el Reino Unido continúa enfrentando restricciones presupuestarias, crecientes costos de mantenimiento, dificultades para renovar su equipamiento y la prioridad estratégica que representa el escenario europeo, podría modificarse gradualmente el balance estratégico.

No se trataría de crear condiciones para una solución militar, sino de generar un escenario en el que el costo de mantener la ocupación resulte suficientemente elevado como para inducir al gobierno británico a considerar la conveniencia de explorar una negociación sobre la cuestión de la soberanía.

En definitiva, considero que una solución objetiva, estable y duradera difícilmente pueda alcanzarse mediante posiciones irreductibles. Tarde o temprano, cualquier acuerdo exigirá una negociación en la que ambas partes acepten realizar concesiones parciales para satisfacer, al menos en parte, sus respectivos intereses.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Obsesión vs. Razón: El costo político de no admitir un error. El caso Adorni

Autoridad, contrato social y legitimidad en crisis

Análisis de actores estratégicos, cómo comprenderlos para anticipar sus conductas.